Ivelina Nunes (WFP): “Allí donde no puedes ver un camión de Coca-Cola es donde estamos nosotros”

Ivelina Nunes es la gerente de la base logística del Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) de las Palmas de Gran Canaria, uno de los centros que la ONU tiene estratégicamente distribuidos por el mundo para enviar alimentos a poblaciones afectadas por emergencias humanitarias.

El objetivo de WFP para este 2020 es prestar asistencia a 138 millones de personas, y la crisis provocada por la COVID-19 les ha obligado a doblar sus esfuerzos. Hablamos con Ivelina Nunes para conocer los retos de gestionar los envíos de material humanitario a lugares en crisis.

– Diariamente, WFP tiene unos 5.600 camiones, 20 barcos y 92 aviones en movimiento, que entregan alimentos y asistencia a aquellos que más lo necesitan. ¿Cuántos cargamentos parten de la base logística de Las Palmas?

Efectivamente, ese es aproximadamente el número de vehículos de WFP que están en movimiento cada día del año. Los 365, ya que las operaciones humanitarias no atienden a festivos o a si es sábado o domingo.

Entre enero y junio de este año, salieron de la base logística de Las Palmas 55 barcos con un total de unas 10.000 toneladas de carga. La media anual puede ser de unos 110 o 150 barcos.

– ¿Cómo es el día a día en la base?

Nuestro trabajo consiste en anticipar las necesidades operativas que tenemos en el terreno, especialmente en África Occidental y el Sahel. Para hacerlo, contamos con un mecanismo interno que nos permite comprar los alimentos en diferentes mercados en el momento más propicio, es decir, cuando los precios son más bajos.

Estos alimentos son, en su mayoría, arroz, legumbres, aceites y productos enriquecidos con nutrientes y vitaminas, desarrollados específicamente por WFP para personas que sufren malnutrición.

En el momento en el que cualquier país o región tiene necesidad y hace un pedido, se activa toda una cadena de suministro en la que entra en juego nuestro almacén, que despacha la carga.

Este sistema permite comprar los productos cuando su precio es más bajo y que los países puedan adquirirlos antes de recibir contribuciones de los donantes (ya que el mecanismo se basa en aportaciones y fondos recibidos de todos los países). Además, ha permitido reducir el tiempo de entrega de los alimentos de 138 a 38 días. En muchas ocasiones es aún más rápido, de incluso una semana.


∴ Puedes leer la entrevista completa en Smart.City_Lab. También puedes leer todos mis trabajos en este medio pinchando aquí

∴ Imágenes | WFP/Desirée Rodríguez 

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